Edmundo De Amicis... En busca de “Corazón”



EDMUNDO DE AMICIS... EN BUSCA DE "CORAZÓN"
Artículo Periodístico. 
Publicado el día domingo 22 de abril de 2012 en el diario "El Argentino" de Gualeguaychú. 
Textos: Prof. Elisa María Fernández

El 1º de abril de 1884, la ciudad de Buenos Aires se vio sorprendida con la visita del italiano Edmundo De Amicis. El periodista y escritor de obras de carácter instructivo, pedagógicas y populares, fue trasladado en la falúa de gala de la prefectura marítima, acompañado de la comisión especial encargada de recibirlo en Montevideo. 
Una gran cantidad de gente esperaba en el muelle al viajero y hacía difícil su tránsito hacia el Hotel de la Paz, donde se alojó.
La demostración de afecto del pueblo porteño lo llevó a salir al balcón donde pronunció un pequeño discurso en su idioma natal. Una imagen de hombre alto, grueso, moreno, de bigotes y cabellos grises sorprendió a los oyentes.
Invitado por su amigo personal Lucio V. López, pensaba escribir un libro sobre la República Argentina. 
Días después de su llegada, el Presidente de la Nación invitó al ilustre escritor italiano a visitar el establecimiento de campo del señor Saturnino Unzué (partido de Rojas), en los días de Semana Santa. En San Jacinto, el pintoresco periodista prometió resaltar el paisaje argentino.
Julio A. Roca, primer mandatario, concurrió acompañado de una comitiva integrada por escritores de la época, como Lucio V. López y Eduardo Wilde.
Domingo F. Sarmiento estaba en Mendoza.
El invitado, director de la revista L´Italia Militare, dio su primera conferencia en el teatro Colón. Salvo algunos palcos y una buena parte de las cazuelas que permanecían vacíos, la platea era una masa compacta de gente.
La conferencia sobre Mazzini y el nuevo movimiento de la Joven Italia despertaban el interés de los oyentes. Eduardo Wilde, escritor y humorista de sangre sajona, se asombraba por el interés que provocaba la extensa disertación del italiano. Su elocuencia y persuasión lo deslumbraban.
Al finalizar las conferencias programadas en la ciudad porteña, el visitante recorrió la zona denominada Boca y prosiguió su camino hacia Rosario.
Una colección de libros e informes sobre la historia y geografía de los lugares recorridos ilustraban su tránsito. Según decían, los aportes enviados por Benigno Tejeiro Martínez, de la redacción de “El Uruguay”, sobre la provincia de Entre Ríos, motivaron el agradecimiento en una carta remitida desde Buenos Aires. 
Admirador del poeta Olegario Víctor Andrade, lector del Martín Fierro, recorrió junto a su amigo Vicente López el camino de la civilización incaica, desde “Tío a Una-Huaca (Humahuaca), y el intrépido (glaciar) Moreno en su ascensión fatigosa del río Santa Cruz”.
De Amicis estaba convencido de la importancia de leer los libros que tratan de un país después, y no antes de haber conocido ese país, porque leyéndolos antes, “...no solo nos interesan menos, sino que no contamos con la asistencia de la memoria local;...”(1).
Leyéndolos después, decía el autor, conseguimos llenar los vacíos o aclarar y aumentar los conocimientos ya adquiridos.
Fue su recorrido por Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Tucumán lo que llevó al escritor italiano a publicar en su libro Corazón el cuento mensual titulado: De los Apeninos a los Alpes.
Inspirado por los comentarios e interrogantes de los italianos que lo esperaban en su tierra natal surgió la idea del viaje de Marco.
El escritor se sorprendía de la ignorancia de los pueblos de la Europa Meridional, respecto de Sudamérica. Según decía, las clases agrícolas manifestaban muy poca curiosidad en conocer una tierra donde vivían millares de italianos. Atribuía a los emigrantes del Río de la Plata, que en medio de esa vida de labor y de negocios, no habían buscado los medios para estimular la curiosidad de sus compatriotas. Un intercambio frecuente, regular y autorizado de correspondencias a la prensa periódica de Italia hubiera cambiado la realidad.
D’Amicis se mostró sorprendido con las preguntas de sus “paisanas” al llegar a su tierra. Una de ellas se asombraba de que no hubiera conocido a su hijo; cómo podía ser posible que no lo hubiese visto estando en la provincia de Santa Fe.
La vieja, decía el escritor, “...quedó estupefacta cuando le hice ver sobre el mapa que esa pequeña provincia donde á ella le parecía imposible que dos personas no pudieran encontrarse, que esa pequeña figura de bota semejante a la Italia, que apoya el taco sobre San Nicolás y la punta sobre la vía férrea del Andino, con la boca hacia el Chaco, es larga de más de seiscientos cincuenta kilómetros”(2).
Donde yo he estado, respondía a quienes se preguntaban como vivían sus paisanos, visten como vosotros, tal cual vestían cuando se encontraban aquí. Se les ve en la plaza de la colonia en los días de fiesta, sin extrañar los contornos de Pinerolo (Italia).
Solía decir que a pesar de haber recorrido un breve espacio de esos seis grandes ríos que forman el majestuoso sistema del Plata, no se habían cruzado sus miradas con las miradas tristes y extrañas de un indio, ni había escuchado el eco del quichua en el lenguaje familiar de los santiagueños.
Una infinidad de interrogantes provocaron, tal vez, en Edmundo De Amicis la idea de “publicaciones del variado género, que atrajeran la atención de su país”.
Su viaje de los Apeninos a los Andes inspiró al escritor italiano a publicar ese cuento mensual en su libro Corazón, dos años después de su regreso a Italia. 
En 1889, un nuevo documento literario llamado “Sobre el Océano”, narraba las peripecias de emigrantes de diferentes regiones de Italia. Una novela en la que se relatan esperanzas y miserias de obreros y campesinos llegados al Río de la Plata y que despiertan el interés de historiadores y demás lectores.

(1) De Amicis en el Plata. Párrafos de una correspondencia desde Pinerolo. El Noticiero, año VI, número 773, jueves 30 de octubre de 1884. [Biblioteca Sarmiento- Sección Hemeroteca].
(2) Ibidem.

No hay comentarios: